sábado, 9 de mayo de 2009
COMPLEMENTO PERIODICO EL SERVIDOR
LA MEDICINA CONTRA EL CÁNCER DEL NARCO-TERRORISMO
Pienso que en los últimos años, el país encontró un rumbo. Y eso es realmente importante, porque antes el país iva y venía sin claridad, cada presidente intentaba salvar la patria, pero con políticas erróneas, daban brochazos aquí y allá, pero nada consistente, eran esfuerzos que se perdían en una lamentable incertidumbre y Colombia no avanzaba.
Hoy, quiérase o no, hemos avanzado en una dirección, LA SEGURIDAD DEMOCRÁTICA. Es decir desde hace ocho años, por primera vez en la historia, hemos tenido continuidad de una política que ha mostrado muy buenos resultados. Aunque algunos no estén de acuerdo con la firmeza que ha tenido este gobierno de Uribe en combatir el terrorismo, no se puede negar que hemos tenido avances significativos.
Pero, por qué la gente aplaude la SEGURIDAD DEMOCRÁTICA? la respuesta es obvia: por la dimensión del mal que nos aqueja, LA VIOLENCIA. La guerrilla en Colombia se ha convertido en un verdadero cáncer para nuestro país. Un cáncer ya doloroso que está carcomiendo nuestra sociedad. La violencia de la guerrilla y el terrorismo son un mal que otros gobiernos trataron con "pañitos de agua tibia" y por lo tanto nos cogió ventaja. Lo cierto es que la enfermedad es tan grave que impide que el paciente progrese. Es decir Colombia jamás podrá alcanzar desarrollo mientras este mal no sea extirpado.
Es cierto, el campo colombiano no puede ser aprovechado por culpa de la violencia guerrillera, que desplaza al campesino y lo amedranta, la industria nacional y extranjera se ve amenazada por el terrorismo que exige "vacuna", el turismo no es posible ni siquiera para los propios colombianos que temen ser secuestrados en las carreteras del país, se destruyen pueblos enteros, iglesias, escuelas en infraestructura valiosa para el país, la gente huye hacia las ciudades y aumentan los problemas sociales en las urbes, el país se desestabiliza y los gobiernos se ven obligados a gastar grandes cantidades de dinero en militarización en detrimento de lo social. Entonces con guerrilla y terrorismo, el país no avanza, la economía no prospera y se genera desempleo, hambre y desesperanza. El cáncer de Colombia no permite que el país mejore, por el contrario lo sumerge en el subdesarrollo.
En estos últimos años, el país encontró una "medicina" que está reduciendo al maligno tumor y disminuyendo sus efectos nocivos. Esa medicina se llama: la política de SEGURIDAD DEMODRÁTICA DEL PRESIDENTE ÁLVARO URIBE. Todos hemos notado la mejoría, las intervenciones del gobierno han recortado los tentáculos de la guerrilla, han sido disminuidos sus alcances, han sido dados de baja sus principales fichas, se les ha interrumpido los nexos con países europeos que venían apoyándolos equivocadamente, el número de combatientes se redujo obstenciblemente, se bajó el alto índice de secuestros, la lucha antidrogas y la eliminación de cultivos ilícitos los diezman en su capacidad financiera y se logró también que el pueblo colombiano asuma una posición de rechazo, pues ahora todos coincidimos en que la causa guerrillera ya no tiene sentido y repugnamos sus actuaciones violentas.
La seguridad democrática sostenida, sin vacilaciones, está dando buenos resultados, por eso el país siente que la necesita y la reclama. Como la enfermedad ha retrocedido, el paciente está reaccionando favorablemente. No se pueden negar los avances en lo social y en lo económico. Colombia muestra índices de estabilidad, así lo aseguran expertos internacionales que ven con optimismo el futuro del país pues en estos años Colombia muestra solidez financiera aún en medio de la más grave crisis económica que golpeó al mundo entero. Que importante es la confianza inversionista: recuperar la credibilidad internacional de industriales y gremios económicos, genera que muchos quieran invertir en el país dando como resultado fuentes de empleo para los colombianos. A la par de la seguridad democrática el gobierno hace esfuerzos en educación, en salud, en vivienda, en infraestructura víal, en desarrollo del deporte y la cultura. Contrario a lo que pregonan los opositores, no se ha descuidado la social y programas tan importantes como el Plan Colombia, ayudan en la recuperación del país. Seguramente, si el país no hubiera sido intervenido a tiempo con la medicina de la seguridad democrática, el panorama sería desastrozo y desolador, pues la enfermedad de la narco-guerrilla terrorista habría desestabilizado la nación con resultados funestos para todos. No olvidemos que hacia allá íbamos antes de que el pueblo colombiano escogiera como rumbo, la seguridad democrática.
Con la política de seguridad democrática y la neutralización del efecto perverso de la acción terrorista, el país muestra una nueva cara. Con la aplicación firme de la "medicina", el país se levantó de la postración y el paciente ya se mueve hacia los caminos de la prosperidad.
Sin embargo, hay que tener cuidado. Hay riesgos de perder el rumbo. Hay quienes quieren hacer equivocar a los colombianos, con la falsa consigna de un rumbo diferente. Ofrecen otras soluciones, diciendo que también podrían ser efectivas para combatir los males del país. No nos podemos equivocar, solo hay un camino a seguir y el presidente Uribe lo ha ilustrado con claridad "hay que elegir personas capaces de hacerle Jaques a la guerrilla" y luego hacerla rendir cuando entiendan sus jefes que el país está decidido a combatirlos hasta el final sin concesiones.
No podemos retroceder, si aflojamos en seguridad democrática el tumor puede recuperarse y expandir nuevamente sus tentáculos. Si cambiamos el rumbo facilmente podemos caer en las garras de Chavez y en su enfermizo comunismo. Si cambiamos de rumbo, ho habrá esperanza y se habrá perdido todo el esfuerzo que los colombianos hemos hecho para lograr la paz y la tranquilidad. Si cambiamos de rumbo de nada servirá la sangre que hemos puesto heroicamente para salvar nuestra patria. Si cambiamos de rumbo, tendremos seguramente otros cien años sin un solo día de paz. Si cambiamos de rumbo nada nuevo y nada bueno le dejaremos a las futuras generaciones de colombianos, a nuestros hijos, ni a los hijos de nuestros hijos. Si cambiamos de rumbo, sería el absurdo más absurdo, porque habiendo encontrado el camino después de tantos años sería ilógico extraviarlo.
No cabe duda que con la firmeza, de la seguridad democrática, llegará la paz a Colombia. Cuando la guerrilla sea jaqueada una y otra vez por los colombianos, deberá rendirse, para dejarnos en paz. Y luego construiremos entre todos el país que soñamos, nada nos detendrá como nación y seremos ejemplo de prosperidad para el mundo. Cambiaremos la historia de un país que no se había podido levantar porque el cáncer del narco terrorismo lo tenía condenado a la postración.
DANIEL FRANCO MÉNDEZ.
Andalucía, Valle
